martes, 28 de febrero de 2012
"Corta Atalaya"
Aunque desde pequeño he ido a la Cuenca no fue hasta agosto del 2007 cuando fui por primera vez a visitar "Corta Atalaya". Me la había imaginado muchas veces como una grandiosa "olla" hecha a mano a base de esfuerzo, fatigas, trabajo duro, mucho frío y más calor, y un largo etcétera...., todo ello moldeado por nuestros mineros que jugándose la vida a diario conseguían llevar a duras penas el pan a su familia. Sabía que iba a ser algo muy bonito de ver pero a la vez también sabía que la sensación de pena iba a estar presente.
La primera visita me encantó. Fui sólo y me impresionó más de lo que esperaba. Me la imaginaba enorme pero al llegar y asomarme, aún era muchas veces mayor de lo que yo había fantasiado en mi cabeza. Era tan asombroso lo que tenía delante de mi que al momento fui a buscar a mi novia para compartir con ella tal maravilla, me acuerdo que le dije: "acabo de estar en un sitio alucinante que nunca has ido, tienes que verlo, vamos...." Sin duda, al llegar, quedó prendada de la gran vista.
Yo antes de ir me había informado algo sobre el lugar: sabía que iba a ver la que había sido la explotación a cielo abierto más grande de Europa siendo ésta uno de los proyectos más ambiciosos de la compañía inglesa Rio Tinto Company. Lo que no sabría es que me iba a impactar tanto como para ir a verla cada vez que voy a la Cuenca.
La foto de la entrada fue tomada unos años más tarde. Esa vez no quise ir acompañado, quería estar una vez más sólo ante ella.
No fui por el lugar habitual, lo que hice fue seguir las instrucciones de una persona que conocía bien la zona. Caminé pegadito al muro de Bellavista dejando éste cada vez más lejos y acercándome a cada paso a la Corta. Era marzo y recuerdo que había llegado de buscar gurumelos.
Después de caminar un rato atravesé unos pinos, bajé un caminito, salté para sortear un paso de agua y tras superar una pequeña subida apareció ante mi la maravillosa Corta. El sitio al que salí fue justamente el de la foto. La vista desde aquí invitaba a tirar cuerda y bajar haciendo un poco de rápel.
Allí me senté un buen rato una vez finalizado el reportaje. Me pasaron muchas cosas por la cabeza.
Pensaba en el gran trabajo realizado y la cantidad de sufrimiento humano que se invirtió. Cuando me venía a la mente los que se habían beneficiado a gran escala pisando todo lo que podían, o más bien aplastando, la rabia era la sensación más acentuada. Mientras reflexionaba el silencio se hacía notar, estábamos sólos la Corta y yo. Su oscura agua causaba respeto, marcaba su seriedad.
También me la imaginaba en su época más brillante, abarrotada de trabajadores que aún en condiciones pésimas, intentaban que el día pasara lo más rápido posible apoyándose los unos con los otros, cuando el compañerismo aún existía....
Cuando todo estaba más tranquilo empezó a levantarse viento. Cada vez era más intenso hasta el punto de molestar. La sensación había cambiado, ahora parecía un entorno más agresivo, más lleno de furia, de genio, y la soledad se hacía más presente. Fue el momento de levantarme y volver a la civilización....
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